Yonkies, contracultura y desarrollo personal

Difícil asociación de componentes de un sistema que mata con permiso de la víctima.

|Miguel Ángel Hudson|

Beatniks. William Burroughs pasó más de 4 años (1954-1958) metido en una asfixiante rutina opiácea durante su autoexilio en Tanger.  Según relata el mismo, su habitación apestaba a kilómetros mientras  la basura y la degradación colmaban el habitáculo. No se sale completamente ileso de la heroína, no sin la cesión personal correspondiente a 12 años de adicción aunque al parecer aquel fue el peaje necesario previo a El Almuerzo Desnudo  (título sugerido por Jack Kerouac), su libro más influyente e icono literario de la generación beat. La obra comienza en este punto de deconstrucción ciudadana para después articular  con prosa sublime un narco-espectrograma retrospectivo de sus bajos fondos. De la experiencia como drogata obtuvo el tejido emocional que soporta la complejidad de la novela, considerada desde cualquier ángulo crítico de la época como contracultural. Precisamente por el uso alternativo de la vida de uno, la automarginación  y el alejamiento de las ambiciones de la mayoría son una manera muy concisa de quejarse pasivamente ante las contradicciones de occidente.

Ejecutivos agresivos y gente muy colgada. Valdemin Gómez  es uno de los puntos calientes de Madrid en cuanto a tráfico de estupefacientes se refiere. Es un universo incongruente cuya mecánica depende exclusivamente del dinero. Podríamos decir que el entorno tiene propiedades homogeneizadoras para con sus usuarios quienes comparten una situación similar de abandono a pesar de sus diferentes niveles sociales. En cualquiera de mis habituales visitas en busca de algo de felicidad instantánea he tenido el dudoso placer de conocer a toda clase de perdedores, poetas, fulanos, cínicos y marginados que lo son indistintamente de su procedencia, edad, abolengo o salario bruto anual. Es fácil extrapolar los motivos de un yonkie cuando proviene del típico cuadro suburbial donde el fracaso (sea lo que sea) siempre fue una certeza, pero resulta sobrecogedor para la opinión pública comprobar como sus mejores ciudadanos se distancian de los objetivos comunes a través de la destrucción del individuo que los representa en sus respectivos círculos privados. La mayoría de las campañas de prevención drogadictiva hablan de las consecuencias de nuestra inmersión en este tipo de esclavismo pero cuando abordan las causas se empeñan en encontrar factores individuales, relativos a los propios ambientes cercanos, obviando en mi opinión los factores estructurales que desencadenan semejante acto de subversión, y es que en términos generales, da asco vivir en un lugar donde nadie dice la verdad.

Sumerios borrachos o visitar a un psicólogo con menos capacidad cognitiva que tú. Obviamente hay un bagaje científico asociado así como un conjunto de estrategias que en mayor o menor medida se ajustan al paciente y cuya ejecución depende de la creatividad del loquero (con todos mis respetos para ese colectivo y en general para cualquier profesional que VOCACIONALMENTE ayude a la gente al margen de su cualificación o categoría salarial). Desde luego no me imagino a Platón contándole sus dudas existenciales a otro que no fuera Aristóteles, primero por conocimiento mutuo y segundo por empatía intelectual. La incomprensión y el bloqueo emocional propio de la inopia contemporánea ningunea cualquier intento original de pensamiento así como los hábitos reflexivos alternativos. La neurociencia no deja de desentrañar los procesos de irrealidad a los que es sometida nuestra consciencia sin embargo, especialmente para la mayoría, resulta difícil de aceptar que vivimos una ficción neuronal y decidimos por tanto, a partir de percepciones inferidas desde dentro y fuera del individuo. Si yo construyo el escenario, el escenario está hecho de mi. Enfrentarse al miedo de la mentira propia a partir de la retórica abstracta que libera un cerebro infectado no ofrece más exactitud que una buena conversación matutina pero amplía las variables. La verdadera enseñanza proviene de la interacción con tu parte lógica. Un paisaje sintético actúa sobre nosotros de la misma manera que lo hace el arte, genera una reflexión que luego de ser sometida a análisis ofrece una visión tan inexacta del mundo como la anterior, ergo complementaria.

¿Por que no curarme entonces en un bar? Bueno, siempre puedes dejar de sentirte solo adulterando tu personalidad en un agujero lleno de borrachos mientras mendigas un poco de calor y compañía entre tanta miseria, aunque es conveniente recordar que nunca estarás hablando con la misma persona dos veces consecutivas a pesar de que en realidad, estarás hablando con la misma persona. Uno sólo es uno cuando afronta la vida con la sobriedad que requiere tal privilegio, pero sí nuestra vida cada vez es menos nuestra, la introversión ha ser un buen recurso contra el tedio y la insustancialidad. El papel anestésico que el vino ejerce en la colectivad confirma sus propiedades terapéuticas y cualquier tentativa prohibicionista occidental ha estimulado la aparición de un mercado gris paralelo destinado a satisfacer la demanda etílica. Incluso en los locales clandestinos que saciaban la sed de la gente en aquel experimento moral que fue la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos, se hacía contracultura. Es muy común pensar que cualquier método para alterar la consciencia forma parte de un proceso evasivo de la problemática personal pero a veces la reinterpretación de la realidad es tan sólo un motivo inherente al desinterés y la rabia.

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