Turismo Meteorológico | Northern Sahara

La ruta que planteamos no estaba exenta de dificultades si tenemos en cuenta la época del año, sin embargo el mal tiempo y la actitud proactiva eran ingredientes básicos de la expedición y una motivación añadida para viajar antes de la primavera. El turismo meteorológico ofrece paisajes muy exclusivos, quizás difíciles de prever, pero enormemente atractivos.

|Miguel Ángel Hudson|

• Puesto que la pluviosidad en esa zona del desierto es de entre 200 y 600 mm anuales tan sólo disponemos de unos 10 días al año para disfrutar el inusual escenario húmedo del Sahara. Como parte del atractivo extra, en esta ocasión decidimos prescindir de cualquier ayuda local en materia de alojamiento o transporte y salvo por la información y el conocimiento que recibimos de los lugareños, fuimos totalmente independientes (sobre cuatro ruedas) desde el aeropuerto hasta el corazón de las dunas.

De norte a sur. O desde Fez hasta Ramlia, aunque el clima nos detuvo en Merzouga, bastante cerca de la frontera con Argelia. Fez como punto de origen porque es la ciudad con vuelos low cost  más alineada con la longitud del desierto rojo en el suroeste de Marruecos. Desde ahí paso obligado por el Atlas, a través de uno de los puertos de montaña más enrevesados de toda la cordillera, Azrou, en alerta por nevada intensa. Con la circulación cerrada al tráfico quedamos detenidos algo más de un día en la ciudad cercana de Midelt junto a un grupo de unos 100 vehículos bajo las mismas circunstancias. Superada la etapa de mayor altitud y las inundaciones al pie de la montaña fue un bonito paseo rumbo a las dunas de Merzouga, parada obligada de interés turístico internacional y punto de salida de numerosos tours hacia la capa superficial del Sahara. Una vez allí nuestra intención era dejar atrás Taouz  (más al sur) y recorrer la legendaria pista hacia Ramlia  (de este a oeste hacia la costa) uno de los tramos estrella del antiguo Rally París-Dakar, opción que declinamos debido a la lluvia intensa que azotaba esa área en concreto. Nada que lamentar porque llegar hasta Merzouga es llegar hasta la puerta norte del desierto marroquí  y franquearla a pie con ayuda de viejos instrumentos, supone un placer que aumenta con la dificultad del desafío. Tras 13  kilómetros campo a través en dirección contraria a la tormenta teníamos finalmente las dunas a tiro  y 2 horas después de andar con rumbo fijo sobre las crestas más elevadas estábamos, al menos sensorialmente, perdidos en el Sahara. Las dunas + ketama. Por cuarta vez tengo el privilegio de presenciar este espectáculo impermanente, un paisaje que se nutre del sol y de la luz, vivo a su manera, evocador desde cualquier ángulo e infinito a los ojos del visitante perturbado. Sus particularidades y la magnitud de su extensión lo convierten en una experiencia desproporcionada que aflige las limitadas mentes urbanas y su percepción alienada de horizonte. En mi relación personal con el desierto encuentro el vacío por el que desespero en la ciudad y a causa de esa necesidad me he hecho deudor de tantas visitas pueda pagarle. Los cielos nublados fueron la escusa en esta ocasión aunque por otro lado apenas resaltan el misterio de un entorno que ya de por sí refina metafísica, más bien cumplen un papel revulsivo dentro de la cromática y refuerzan la sensación de aislamiento.

Empatía y animales humanos. La solidaridad como principio básico de convivencia en la ruta puesto que todos compartimos destino y desavenencias. La carretera que une Rabat con Er Rachidia es uno de los principales ejes norte-sur del país y por tanto una ruta ampliamente frecuentada por transportistas, lugareños y viajeros de toda condición. En los más de tres días que nos costó atravesar el Atlas, sometidos a tormentas de nieve, riadas y detenciones constantes, generamos cierta conciencia de grupo entre los integrantes de la caravana. La duración de las jornadas dependía en gran medida de la capacidad de trabajo de los servicios de emergencia y era bastante habitual quedar atrapados en medio de ninguna parte esperando un nuevo avance de las máquinas quitanieves. Conocimos en una de esas paradas obligadas a los integrantes franceses de un convoy de vehículos de competición que se dirigían al sur en busca de pistas interesantes donde establecer un circuito y pasarlo en grande quemando gasolina. Se sorprendieron al ver que a pesar de viajar con el mismo rumbo, viajábamos en un Renault Twingo sin modificaciones, aunque entendieron perfectamente nuestra intención inicial de complicar las cosas solo por diversión. Los objetivos comunes (al margen del medio) y el espíritu inquieto son componentes que refuerzan esa antigua conexión básica entre extraños de la misma especie y como pasa con tantas otras sensaciones que se escapan en nuestra vida real, a veces es necesario someterse a la adversidad para recuperarla intacta, tal y como la naturaleza la diseñó. Sigue este link para ver nuestra galería en alta calidad →



©2105 Miguel Ángel Hudson. Edited by SOJASTUDIOS™. All rights are reserved | Jesús Domínguez (Driver) | Juan Carlos Poveda (Photography Assistant) | Special thanks to LERALLY-R5 (France).

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